Esta es la historia de por qué yo, con 18 años decidí comprarme como primer coche un vehículo que me doblaba la edad, y que a día de hoy sigo usando a diario.

Pues bien, el relato no se entiende sin conocer mi historia personal, desde bien pequeñito jugaba con coches de juguete y en el barrio de mis abuelos, Entrevías, aún se conservaban en torno al año 2005, decenas de coches, que por aquel entonces todavía no eran ni clásicos, pero tampoco coches viejos, para quienes desde luego no eran nada especial era para sus propietarios, que conservaban sus Simca 1200, sus R12 y sus Seat 127 (entre otros muchos) como bien podían sin ningún tipo de mimo o cuidado. Pero para mí esos coches de formas cuadradas, de chapa oxidada, aspecto decadente y de paragolpes cromados representaban una era fascinante que ya había acabado, pero cuyos vestigios podían aún encontrarse con facilidad por los barrios de la periferia madrileña.

Pasaron los años y los coches eran una afición de muchas que tenía, pero no fue hasta la adolescencia, y tras una mala época personal, decidí centrar mi atención en los coches clásicos, con el fin de evadirme de problemas a los que no tenía que haber prestado atención nunca. Cuando cumplí los 15 años asistí a mi primera concentración de clásicos, y desde ese momento quedé prendado por el veneno de esta afición y supuso un gran punto de inflexión en mi vida.

Desde ese momento comencé a subir contenido de coches clásicos a mi cuenta de Instagram, lo cual me permitió conocer a una gran cantidad de gente fantástica que compartía el mismo gusto y afición que yo, e hizo, que por primera vez me sintiese como parte de un grupo de peces fuera del agua.

Cuando cumplí los 17 años comencé a socializar más con las personas que conocía en eventos y en redes y en seguida formé parte de un grupo reducido de chavales de mi misma edad, con los que establecí una gran relación de amistad que continúa a día de hoy, siendo el único inconveniente de estos amigos míos la distancia, y es que cada uno vivimos en un punto distinto de la geografía española.

Con un grupo de amigos muy parecidos a mí y contando los días que me quedaban para alcanzar la tan ansiada mayoría de edad, en 2017 y 2018 elaboré una extensa lista de coches clásicos que me gustaban, y junto a cada coche escribía pros y contras, normalmente los contras solían ser económicos, tuve que descartar coches que sigo teniendo pendientes como el Seat 850 Coupe. Así pues y gracias al asesoramiento de mis amigos, la candidatura de mi posible primer coche recayó en el Renault Siete.

El R-Siete suponía un coche que se ajustaba a todo lo que yo exigía de un clásico, que tuviese apariencia clásica, que fuese cómodo, que pudiese llevar a 5 personas, que pudiese hacer viajes con él, y lo más importante, que fuese económico de mantener, tanto en sus consumos como por su robustez mecánica.

Finalmente, tras comentar a mis padres que me había encaprichado de un Siete, me hablaron de que un viejo amigo de la familia, Pepe, tenía uno de color azul metalizado, yo desconocía de la existencia de este color, y desde ese momento supe que quería un Renault 7 en vez de un Siete.

Así comenzó una aventura por encontrar un R7 de este color, que se vio frustrada en varias ocasiones por coches cuyos dueños decidían quedarse y que en el peor de los casos iban al desguace. Tras meses y meses de búsqueda, Alejandro, uno de mis amigos “de mi quinta”, encontró a una persona, que se llamaba Marce, en Instagram que tenía de foto perfil de un Renault 7 idéntico al que yo buscaba. Inmediatamente después de este descubrimiento, me puse en contacto con Marce, para felicitarle por su colección, pero especialmente por su R7.

No fue hasta el Seat Fest de 2018 que Marce y yo intercambiamos unas palabras en persona, y a diferencia de todas las personas que yo había conocido por Instagram, Marce vivía en Madrid, por lo que no tardamos en entablar una gran amistad en torno a nuestra afición por los coches.

Al final el destino fue caprichoso, y en octubre de ese mismo año, Marce, que buscaba un Seat 850 y necesitaba un hueco en su garaje, decidió que el R7 azul metalizado era el coche del que podía prescindir, ya que él tenía también un 7 GTL blanco, y pensó yo era el comprador ideal para su Renault 7 TL azul metalizado.

Por aquel entonces yo aún no disponía de carnet de conducir, y tras proponerle la disparatada idea de comprar ese coche, mis padres accedieron, quizá porque sabían que esa era la única solución a mi interminable búsqueda de un coche ideal, en la que a ellos les daba la lata constantemente por no encontrar un vehículo adecuado.

Una vez el coche fue de mi propiedad decidí bautizarlo como “Pepe” en honor al amigo de nuestra familia, y el carnet no tardó en llegar, apenas un mes después ya estaba comenzando mi andadura con el Renault 7 TL Confort de 1979.

Al principio, guardaba el coche en un garaje a las afueras de Madrid que me quedaba muy retirado de mi casa, por lo que aprovechaba los fines de semana para pasear con mi coche, pero al igual que los enamorados, terminaba pasando el día con el coche, sin ningún sitio al que ir, llegando a sumar hasta 300 kilómetros en un día en mis primeros paseos.

Tras comprobar las prestaciones y comportamiento del R7 decidí traérmelo a casa y convivir con el coche a diario, algo que nunca me había planteado cuando lo adquirí. La noticia sorprendió a todos los que me conocían, pues no me veían capaz de darle un uso habitual a un coche de 40 años, pero pronto les demostré lo contrario.

El año 2019 fue en el que el R7 hizo más kilómetros, unos 15.000 aproximadamente, quizá una cifra récord para mi coche, pues su primer dueño, solo lo condujo 123.000 kilómetros en los más de 30 años que fue de su propiedad, y a esta baja cifra Marce, tan solo le sumó unos 1.500 kilómetros.

A pesar de que mi Renault 7 no parecía estar muy acostumbrado al cambio de propietario, no tardó tiempo en habituarse a mí y sin apenas rechistar. Recuerdo que las primeras veces que lo saqué, apenas superaba los 90 kilómetros por hora y era un estorbo hasta para los camiones, pero poco a poco el coche encontró conmigo su zona de confort en autopista a los 100-110 kilómetros hora.

El primer año en mi propiedad fue impecable, el coche no necesitó ninguna grúa en 2019 y tan solo pasó por taller para ajustar la carburación, ya que con el uso el ralentí se volvió bastante inestable. También ese año, el coche me acompañó a la universidad a diario, a todos mis viajes, a las vacaciones, a mis encuentros con amigos y a los paseos por el mero placer de conducir, siendo el centro de atención en todo momento y recibiendo comentarios positivos de todo tipo.

El 2020 ha sido un año peor para todos, antes del confinamiento 2020 parecía ser un epílogo de 2019, pero los meses de parón y el encierro por municipios y comunidades han hecho que el R7 y yo no hayamos podido recorrer tantos kilómetros, además de haber dado algo más de guerra con el encendido, un problema que, aunque ya está solucionado, me obligó a llamar a la grúa 3 veces este verano. Aunque nada de esto nos ha impedido ir este verano a las provincias de Cuenca, Salamanca y Ávila en varias ocasiones.

Como una reflexión final yo soy una persona que tiende a idealizar mucho las cosas, pero mi experiencia con el Renault 7 ha sido mejor de lo que jamás habría podido imaginar, y estoy especialmente orgulloso de ser propietario de esta unidad, que pasó gran parte de su vida dando servicio a una persona mayor, y que a los 40 años, una edad en la que la mayoría de coches son apartados de la circulación o descansan en un garaje sin gran movimiento, mi R7 y yo estamos viviendo juntos esta época maravillosa que es la juventud, recorriendo kilómetros, visitando lugares, escuchando música, y sobre todo compartiéndolos con la gente que hemos conocido, que definitivamente es lo mejor de este mundo de los coches clásicos, y esperamos poder seguir sumando experiencias.

Actualmente mis planes de futuro pasan por ahorrar un poco para darle al R7 un compañero que le ayude a llevar un ritmo de vida más calmado y poder alternar el uso diario entre dos coches clásicos, probablemente el Seat 127 sea el elegido para esta tarea, así que estoy reviviendo la misma historia que hace 2 años encontrando la mejor unidad posible, sólo espero poder escribir otro artículo dentro de poco relatándoos mi experiencia con 2 coches clásicos.

Javier "Javillac" Ramiro Requena

javillac@recambioclasico.com