Alfa Giulietta 116


1977: el renacimiento de la Giulietta: el mismo nombre, dos estilos completamente diferentes y los niños de las épocas respectivas. Si la primera Giulietta, de finales de los años cincuenta, es todas las curvas y la suavidad, hace que los bordes y líneas rectas de su credo. La base mecánica es la misma que la Alfetta, con respecto a la cual se posiciona ligeramente más baja y, sobre todo, está orientada a una clientela más deportiva. Inicialmente propuesto con los motores 1,3 y 1,6 de 95 y 109 HP, el Giulietta también está equipado con los motores 1,8 de 122 y 2,0 de 130 HP. Gracias a un refinado esquema de suspensiones – ruedas frontales independientes y puente rígido de Dion en la parte trasera – una configuración deportiva del embellecedor, tracción trasera y distribución óptima del peso (la caja de cambios está colocada en la parte trasera), la Giulietta ofrece un placer de conducir a la parte superior del segmento. La validez del proyecto, sin embargo, no se corresponde con una realización igualmente válida: el Alfa Romeo es manejado (por decir lo menos) malo, en las líneas de montaje de la fábrica en Arese, todo sucede y esta falta de apego a la empresa se extendió a todos los niveles Conduce a los coches a menudo poco fiables, con problemas mecánicos muy, demasiado frecuentes, incluyendo incluso óxido en la carrocería (un problema que los alemanes han superado durante décadas). A pesar de esto, entre 1977 y 1985-el primer año del sustituto alfa 75-son poco menos de 380.000 la segunda serie Giulietta vendido. Un éxito sólo parcialmente merecido. Dicho esto, Giuletta no está perdiendo una gema: el 2,0 Turbo Autodelta, capaz de 170 HP y más de 200 km/h de velocidad máxima.

 

Los primeros comentarios eran contrastantes: dejar perplejos era la cola, masiva y con los grupos ópticos colocados en la parte superior. La cabina era muy moderna, tal vez demasiado. El puente, minimalista y discreto, se centró visualmente en la voluminosa consola central, que albergaba las rejillas de ventilación y los controles climáticos (idénticos a los de la renovada Alfetta), además del compartimento de la radio del coche y el cenicero y estaba Caracterizado por dos grandes estantes en los lados izquierdo y derecho. Muy particular la opinión que el conductor tenía ante él. El volante de tres radios tenía un cojín de seguridad central, con dos bultos horizontales acolchados, mientras que la instrumentación se condensado en un pequeño carenado de forma rectangular, solidario con la columna de dirección (ajustable), que recogió Cuentakilómetros y cuentarrevoluciones con índices e indicadores antiparpadeo, tambor, combustible, presión de aceite y temperatura del refrigerante, flanqueado por una discreta batería de espías. En cuanto a la anterior Giulia, unos meses fueron suficientes para digerir las peculiaridades estilísticas.

 

En la carretera el defecto más grave de la Giulietta fue la maniobrabilidad de la caja de cambios. Pero más allá de este problema crónico de la mecánica de Transaxle Alfa Romeo, permitió explotar en seguridad el clásico Alfa Romeo DOHC. Aumentado respectivamente por 6 y 5 caballos de fuerza, en comparación con las versiones anteriores, 1,3 y 1,6 ofrecen potencia de alta calificación con 95 y 109 HP DIN. Desafortunadamente el tamaño del coche (siempre recordar la derivación directa de la gran Alfetta), no permitía una mejora apreciable en el rendimiento-sin embargo alto-en comparación con la vieja Julia. De hecho, en la versión de menos desplazamiento había un paso muy pequeño hacia atrás. El motor Milletrè, entre otras cosas, era de tamaño inferior (para un alfa) hasta el punto de consumir más de 1,6, sólo porque en promedio era más estresado. Y de esta peculiaridad pronto notó el mercado, que después de los primeros meses se volvió su atención a la versión de mayor desplazamiento.

 

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