Alfa 155


En 1992, Alfa Romeo sigue en el mercado con el 75. Un Alfa Romeo Vera del primero al último perno, por el amor de Dios, pero anticuado. Para ser honesto, no es ni siquiera en 1985, cuando se lanza en el mercado: bajo su carrocería, de hecho, esconde la mecánica de Julieta, que a su vez se remonta a que Dell'alfetta de 1972.

 

El 155 es poco más que un endurecimiento Fiat retocado en los grupos ópticos, en el recorte y equipado con motores específicos.

 

Del mismo proyecto nace el Lancia Dedra: del trío, por supuesto, el 155 es el más deportivo, tanto en diseño como en mecánica. Volviendo a los motores, en todos destaca el 2,5 V6 de 12 válvulas Busso, el único verdadero elemento de continuidad-junto con el 4-cilindro Twin Spark-con el pasado de la empresa.

 

Muy interesante también el Q4 (2,0 Turbo 4 cilindros), que en su lugar se mueve por la mecánica de Lancia Delta integral: desde el punto de vista de los coleccionistas, tal vez, la pieza fuerte es sólo eso. Juntos, por supuesto, la versión de Silverstone, alojado en 2.500 especímenes, aquellos necesarios para participar en el BTCC, o el legendario Campeonato de turismo inglés.

 

En el momento del lanzamiento-Ginebra Motor Show 1992-los motores de lanzamiento, además de la V6 y 2,0 Turbo son el 1.800 Twin Spark y el 2.000 Twin Spark 8 válvulas; En 1993 el rango se extiende hacia abajo con el nivel de entrada 1,7 Twin Spark de 115 HP y con el turbodiesel 1,9 y 2,5 de 90 y 125 HP.

 

Lo que nadie olvidará ni podrá cuestionar son los palmares deportivos de 155. En primer lugar, el DTM. Las regulaciones deportivas de ese campeonato (hablamos de principios de los años noventa) permite, de hecho, poner en la pista de las ruedas F1 cubiertas, que poco o nada tiene que ver con el producto estándar. Pero esta pequeña cuenta: en los anales permanecerá que el prestigioso campeonato DTM, en 1993, fue ganado por el 155 V6 ti por más de 400 HP y tracción a las cuatro ruedas, liderado por Nicola Larini; Por cierto, es el único coche no alemán que ha ganado este campeonato.

 

Grandes éxitos también en los campeonatos de turismo: sólo por mencionar los principales, en 1992 (con Larini) gana el campeonato italiano de Superturismo, en 1994 (con Tarquini) gana el BTCC y (con Adrian campos) el CET, los honorarios en el Reino Unido y España.

 

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